Consejos para gestionar la ansiedad ante la segunda ola de coronavirus

Salud 28 de abril de 2021 Por Bajo la Lupa
El miedo a enfermarse en esta pandemia de COVID-19 es uno de los temores principales dentro de los pensamientos catastróficos de los pacientes que atraviesan trastornos de ansiedad y pánico.

La segunda ola de coronavirus está impactando fuerte. La ministra de Salud, Carla Vizzotti, advirtió que los próximos tres meses serán “los momentos de más riesgo” para el sistema sanitario. Esta cadena de noticias poco alentadoras altera el ritmo y los hábitos de sueño, algunas personas sufren de insomnio, otras manifiestan encontrarse sin ánimos de hacer nada y estos factores pueden determinar que se está atravesando un período con trastorno de ansiedad.

“Deberíamos reconocer que es esperable en este marco de pandemia que la gente experimente miedo como una respuesta defensiva normal frente a un peligro que atenta contra la supervivencia de nuestra especie, pero sabemos que este contexto, puede cronificar estas respuestas adaptativas convirtiéndolas en verdaderos trastornos mentales, alterando las distintas esferas de la vida de las personas”, explica a Con Bienestar el psicoterapeuta Mariano Qualeta (M.N. 23.267), especialista en procesos de cambio.

Entre las características de una persona ansiosa se puede destacar que hablan demasiado sin pensar, les cuesta planificar, descansar y cuidar sus relaciones personales. Las señales de una persona ansiosa pueden empezar en la infancia o la adolescencia y continuar hasta la edad adulta. Si las preocupaciones no se van por sí solas y empeoran con el paso del tiempo, hay que consultar.

“Los estados de ansiedad se caracterizan al sentir que no podemos controlar algo y surge esa sensación de agitación, inquietud y angustia”, dice Laura Podio, licenciada en Psicología (M.N. 66.722). “La ansiedad es una de nuestras compañeras en los tiempos que corren y, sin duda, no la pasamos bien en su compañía”, reconoce.

Los expertos coinciden en que la ansiedad afecta a la persona en tres áreas: la fisiológica, la motora y la cognitiva. Así, resulta obvio que la persona no se encuentra al 100 por ciento para trabajar. Básicamente, hay una bajada significativa del rendimiento, y un sufrimiento destacable en quien lo padece.

Cómo mantener la ansiedad bajo control

“El ejercicio físico es bueno para casi todo, pero a veces se olvida el efecto positivo emocional y psicológico que brinda. No hace falta hacer nada excesivo, sencillamente caminar un rato”, sugiere Podio. Se puede empezar con algo suave, como el yoga o el tai chi chuan, caracterizado por sus movimientos lentos y fluidos, para luego llegar a ejercicios más intensos”, señala la psicóloga.

Y agrega: “Hay que evitar los alimentos procesados o fritos, ya que necesitan más energía para ser digeridos y pueden agudizar las molestias gastrointestinales. La comida chatarra y los atracones de dulces solo dan un alivio muy efímero y son muy costosos a mediano plazo”.

Cuando el nivel de ansiedad aumenta, lo mejor es intentar una pausa. Salir a caminar, llamar a algún amigo o hacer algún mandado.

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Con tanta velocidad y tanta mirada hacia afuera es complicado poder respirar con serenidad y evaluar lo que sucede por dentro. Eso es un caldo de cultivo perfecto para que la ansiedad prolifere.

La experta aconseja sentarse unos minutos y respirar profundo. “Inspirar lentamente por la nariz y exhalar lentamente por la boca. Bastará con que se haga cuatro o cinco veces. Repetirlo las veces que se necesite, especialmente cuando invaden los síntomas físicos”.

También es de ayuda imaginar qué es o qué genera angustia, tratar de describir la situación y pensar qué herramientas se tiene para afrontarla. “Gran parte de la angustia que sentimos en los procesos de ansiedad se debe a que evaluamos estar en desventaja con respecto a la situación. Si se buscan alternativas de acción, puede ser de ayuda para sentir que se recupera el control”, señala la experta.

El miedo a enfermarse en esta pandemia de COVID-19 y a que le pase algo a los seres queridos es uno de los temores principales dentro de los pensamientos catastróficos de los pacientes que atraviesan trastornos de ansiedad y pánico. Hablar con personas que también sienten ansiedad o que ya la experimentaron es de gran ayuda. Escuchar sus recursos para superar la dificultad hace que se aprenda por imitación y también evita el encierro en uno mismo.

Fuente: TN

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