"Lo que nos han hecho es algo que no vamos a superar nunca”

Judiciales 05 de enero de 2023 Por Bajo la Lupa Noticias
Fabricio Cabrera ingresó al Hospital del Niño Jesús en el 2020 por una apendicitis, y nunca más despertó. La familia denuncia mala praxis y espera respuesta por parte de la justicia tucumana.

El 29 de junio del 2020 fue el día en el cual la vida de una familia tucumana, los Cabrera, comenzaba a transitar el camino del dolor. El calvario comenzó cuando Fabricio, el hijo del medio de tres hermanos, fue llevado por Natalia, su mamá, al hospital del Niño Jesús con dolor abdominal.

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En ese momento, según explicó la mamá, le realizaron una placa y dejaron al pequeño internado para una ecografía que se le realizó a la mañana siguiente a las 8 de la mañana. Ya eran las 12, y Natalia sin saber todavía el diagnóstico de su pequeño, de hecho, solamente supo que Fabricio sería operado de apéndice gracias al camillero que llegó a buscarlo en el cuarto al mediodía.

“Salió una enfermera del quirófano a pedirme que lo calme un poco, yo le expliqué a mi hijo que lo iban a operar del apéndice, que no llore, que era solo un ratito” se acuerda, evocando lo que fue la última interacción que habría de tener con su hijo todavía consciente.

Lamentablemente, la preocupación no tardó en llegar cuando pasaron las horas y el niño no salía de cirugía. Fueron un total de tres horas las que estuvo en el quirófano. Cuando salió, la mamá a simple vista detectó que algo no estaba bien. “Estaba negro cuando lo pasamos de camilla se agarraba el pecho todavía inconsciente. Yo pregunté por qué estaba negro y me dijeron que la operación había sido un éxito, pero nunca me habló el cirujano, nunca lo vi, tampoco me mostraron el apéndice cuando lo pedí”, recuerda.

“El nunca más abrió los ojos. No movió más nada. Yo me tuve que ir a ver a mi hijita menor y se quedó al cuidado mi marido. El le dijo a la enfermera que mi hijo estaba morado, pero ella le dijo que lo ponga del costado y cuando lo tocó vio que estaba sin respirar, en ese momento Fabricio ya había hecho un paro, estaba muerto. ‘¡Mi hijo está muerto!’ empezó a gritar él. En eso la enfermera corría pero nadie hacía nada para auxiliarlo, hizo cinco paros hasta llegar al quirófano, le pusieron adrenalina cuando lo ingresaron, y desde ahí estuvo un año en terapia intensiva y medio año en terapia intermedia”.

El 25 de diciembre del 2021, mientras el mundo entero celebra la Navidad en familia, Fabri fallecía en el mismo hospital en donde había ingresado por una cirugía de apéndice un año y medio antes, tras un noviembre en el cual todo su organismo se había ido deteriorando de a poco.

Natalia y su esposo trabajan como vendedores ambulantes, y son una familia de recursos limitados. En el año y medio que su hijo estuvo internado, el trabajo no existió y todo se volvió cuesta arriba. “Mi marido dormía a la par de Fabri en el piso sobre unas colchas, yo dormía en el almacén del hospital. Nunca nos dieron comida, agua, pasamos momentos muy feos, un año y medio sin trabajar, no podía ni comprar los pañales para que no se le lastime la cola a mi hijo, iba a rogarle a la directora que le den ellos los pañales, tenía que ir a pelear a la cocina para que me den un palto de comida para yo poder sobrevivir y seguir al lado de mi hijo, esperando que se corte” recuerda para eltucumano.

“La Navidad era la fecha favorita de Fabricio, él era un niño alegre, siempre decía que conocía a Papa Noel. Es increíble que se haya ido en esa misma fecha”, se lamenta Natalia, recordando otro doloroso momento que le tocó vivir tras la muerte de su hijo, un momento que parece sacado de una película de terror.

“Yo lo estaba velando al mediodía en mi casa, sus amigos y hermanos lo estaban despidiendo, y en eso caen la policía y los bomberos en su camión a decirme que tenían que retirarlo para la autopsia, a mí la directora del hospital nunca me dijo que le tenían que hacer una autopsia si o si, me lo entregaron y yo lo fui a velar, tuve que vender cosas para pagar el velatorio. Los policías me dijeron ‘si no entregas el cuerpo de tu hijo y no le hacen autopsia, el juicio que querés hacer quedará en la nada’. Lo sacaron envuelto en una sábana, lo tiraron al camión de bomberos, fue un momento horroroso de ver. Después de eso me dicen que me lo iban a dar el 26 a la siesta pero para ir directamente al cementerio a enterrarlo”

“En ese momento tuve que ir a marchar con todo mi dolor a la morgue para que me lo entreguen para poder velarlo. Logré que me lo dieran al cuerpo el 25 por la noche. Lo velé en medio de policías, parecía que mi hijo era un delincuente”, recuerda.

“Pusieron hasta policías en el cementerio. Querían que entremos al cementerio solo los hermanos de Fabri, los padres y abuelos. En la autopsia salió que a él le pusieron anestesia de más, y que tuvo abandono. Dice el informe que le pusieron anestesia como para un chico de 15 años y él tenía 11, que esa anestesia le destrozó la cabeza, y que además hubo abandono fuera del quirófano de 25 minutos, todo eso fue causa de los paros cardíacos que tuvo después de la operación”.

 Cuando habían pasado tres días desde la cirugía de Fabricio, sus padres decidieron realizar una demanda al hospital: “Los denuncié por que seguía sin saber lo que le había pasado. Estuve primero con una abogada que yo creo que se vendió, y cambié de abogados el año pasado en agosto, mi actual abogado presentó todo para cambiar la caratula de la causa porque al final lo habían operado otros médicos y no el que me dijeron. El doctor Luna era el cirujano designado, que luego se retiró porque su mamá falleció y se hicieron cargo otros cirujanos, me enteré mucho después de todo esto. Ahora pareciera que los papeles duermen ahí, no imputan a los médicos, me dicen que tienen que estudiar más las cosas y que ya quedará todo para cuando pase la Feria Judicial. Sé que son muchos los papeles que tienen que mover pero tengo fe en que esto va a salir, porque tengo una autopsia en mano que indica la negligencia, no hay como negar lo que le hicieron a Fabricio. Lo que nos han hecho es algo que no vamos a superar nunca”, confesó la dolida mamá.

“Cuando falleció Fabri ya tenía 13 años. Era un chico alegre, sano, jugaba y tenía amigos. Nosotros no hemos tenido ni apoyo psicológico ni nada desde todo este evento, y encima tuvimos que escuchar que la directora del hospital diga en la prensa que mi hijo tenía discapacidad, que ingresó en silla de ruedas, cosas que la misma directora de la escuela a la que iba mi hijo se dedicó a desmentir”, contó.

Actualmente, la familia de Fabricio está unida a otras dos familias tucumanas que reclaman casos similares de supuestas negligencia al mismo nosocomio, realizando manifestaciones y marchas constantemente en busca de apoyo y de difusión de su historia.

Fuente: El Tucumano

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