Cuáles son las cepas de coronavirus que circulan en el país y cuán peligrosas son

Coronavirus 25 de abril de 2021 Por Bajo la Lupa
Ya se detectaron cuatro, de las cuales dos son mucho más contagiosas y letales que la versión original del virus.

Si el año pasado le temíamos a la versión original del SARS-CoV-2, este año -y pese a la cantidad de vacunas contra el coronavirus que existen y que están siendo aplicadas-, el panorama es mucho peor. Las nuevas variantes del virus no dan respiro, ni a los países ricos ni a los pobres. La diferencia es que los primeros tienen acceso a los antídotos, que disminuyen significativamente las tasas de hospitalizaciones y mortalidad por coronavirus.

Según un informe del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, se han documentado diversas variantes del COVID-19 a nivel mundial durante la pandemia. Esto se debe, tal y como detalla el organismo, a que el virus que causa la enfermedad es un tipo de coronavirus (nombre que recibe debido a los picos en forma de corona que se encuentran en la superficie).

Desde su aparición, los científicos monitorean los cientos de cambios del virus -incluidos los de su superficie- a través de análisis genéticos que ayudan a entender cómo evoluciona y cómo puede incidir en la forma en la que se propaga y contagia a la población. Tras estos análisis, se detectaron tres tipos de variantes diferentes del COVID-19 que son potencialmente más peligrosos, contagiosos y letales que el resto de las cepas.

Las variantes

La del Reino Unido, llamada B. 1.1.7 (o también VUI-202012/01), experimentó una gran cantidad de mutaciones en el otoño de 2020. A diferencia de las otras, esta se caracteriza por su rápida y fácil propagación. Además, está asociada a un mayor riesgo de muerte en comparación con las demás. También están la californiana, la sudafricana (501Y. V2), la de Manaos (P.1) y la de Río de Janeiro (P.2), estas últimas de Brasil.

De hecho, a la Argentina ya llegó la de Inglaterra, las dos de Brasil (de Manaos y Río de Janeiro) y una de California, EE.UU. La primera es la que más preocupa al gobierno porteño y al nacional. El ministro de Salud de la Ciudad, Fernán Quirós, confirmó el domingo pasado que entre el 10% y el 20% de los casos informados de coronavirus positivos en la Ciudad de Buenos Aires corresponde a las nuevas cepas, pero aclaró que en su mayoría se detecta la variante británica y no la tan temida de Manaos, que está generando muertes de niños, jóvenes y personas menores de 60 años en el gigante sudamericano.

La inglesa tiene 23 mutaciones (17 de las cuales surgieron abruptamente) respecto al virus que apareció hace más de un año en la ciudad china de Wuhan, pero lo que ha quedado en evidencia es que es mucho más contagiosa y letal y está desplazando a las versiones más antiguas del virus. Según un estudio del Imperial College de Londres, la nueva cepa es cerca del 50% más transmisible que otras y esto eleva el número R -que representa el número de personas promedio a las que un infectado puede contagiar- a en entre 0,4 y 0,7.

Estudios preliminares apuntan a que una de las 17 mutaciones más importantes (en la proteína en forma de espiga del virus) le permite al virus unirse mejor a una proteína en la superficie de las células humanas, facilitando así la infección.

Investigaciones llevadas a cabo por el profesor Ravi Gupta, de la Universidad de Cambridge, indican que esta mutación aumenta la infectividad al doble en experimentos de laboratorio. Además, estudios llevados a cabo por el mismo equipo de investigadores apuntan a que esta supresión hace que los anticuerpos presentes en la sangre de los sobrevivientes sean menos efectivos al atacar al virus.

A su vez, según estudios preliminares realizados por el Laboratorio de Salud Pública de Birmingham, el 35% de las muestras de pacientes infectados con la cepa B 1.1.7 tenía alta carga viral, en comparación con solo un 10% de los pacientes infectados con otra variante. Es decir, los niveles virales en la nariz y garganta de las personas con la cepa inglesa era mayor, un factor que facilita el contagio.

¿Cuáles son las otras dos cepas peligrosas?

La cepa sudafricana es conocida como B.1.351, que no se ha detectado en la Argentina, aunque sí genera estragos en el país africano. Esta variante fue detectada originalmente en octubre de 2020 y comparte algunas mutaciones con la B.1.1.7: es también mucho más contagiosa y letal.

Investigadores científicos indicaron que esa variante ha sufrido 23 mutaciones, en comparación con el virus SARS-CoV-2 original. Es importante destacar que 20 de las mutaciones provocan cambios en los aminoácidos y que ocho se localizan en la proteína espiga del SARS-CoV-2. Cuando las mutaciones son beneficiosas para el virus, persisten. Es posible que, gracias a esos cambios genéticos, el virus sobreviva mejor o se transmita con mayor eficacia, además de volverse más resistente ante ciertas vacunas.

Finalmente, la tercera cepa peligrosa es la brasileña, una variante llamada P.1, que se identificó por primera vez en viajeros provenientes de Brasil sometidos a pruebas de detección del COVID-19 en el aeropuerto de Japón. Según informa el CDC, esta variante “contiene un juego de mutaciones adicionales que podrían afectar su capacidad de ser reconocida por los anticuerpos”. En Brasil, no para de generar muertes en menores de 59 años e incluso niños y bebés. La misma fue detectada en la Argentina, lo que obligó al gobierno a suspender el ingreso de brasileños y cerrar las fronteras con el país sudamericano. Además, ese mismo país detectó la variante de Río de Janeiro o cepa P.2, una mutación potencialmente más contagiosa y peligrosa.

Las mutaciones de escape podrían esquivar una respuesta inmune débil y hacer que el patógeno se vuelva más agresivo. Incluso los ya recuperados podrían volver a infectarse, y las vacunas necesitarían una actualización. “Este escape inmunitario, que elude la respuesta inmunitaria humana, preocupa mucho a los investigadores, ya que podría significar que incluso, los que ya se han recuperado podrían volver a infectarse y que las vacunas ya utilizadas podrían dejar de ser eficaces o necesitar un refuerzo”, señaló Fernando Ferrari , comunicador en Ciencias de la Salud de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

“Estas variantes se consideran preocupantes debido a mutaciones que han provocado un aumento de la transmisibilidad y un deterioro de las situaciones epidemiológicas en las zonas donde se han establecido recientemente”, explicaron desde el European Centre for Disease Prevention and Control.

Dos mutaciones en particular llaman la atención: la N501Y, presente en las tres variantes, y la E484K, encontrada en la de Sudáfrica y en la que circula en Brasil. En el caso de la primera, hay indicios de que puede tornar al SARS-CoV-2 más transmisible. Al ser más contagioso, el virus podría llevar a más personas al hospital y aumentar el número de muertes. Sin embargo, no hay indicios de que la mutación cause síntomas más graves del COVID-19. En el caso de la mutación E484K, los estudios demostraron que puede obstaculizar la acción de los anticuerpos, lo que genera preocupaciones sobre un posible impacto en la eficacia de las vacunas.

Sin embargo, hasta ahora, el coronavirus no parece haberse vuelto resistente a las vacunas contra el COVID-19, según Philip Krause, que dirige el grupo de trabajo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los antídotos contra este virus. “La noticia no tan buena es que la rápida evolución de estas variantes sugiere que el virus puede estar evolucionando hacia un fenotipo resistente a la vacuna más rápido de lo que quisiéramos”, advirtió el especialista en la revista Science.

Del otro lado de la frontera, en Brasil, el panorama es caótico, con récord de casos y muertes día tras día. Las autoridades argentinas se vieron obligadas al cierre de las fronteras. Allí, las muertes de personas jóvenes de 30 a 59 años empezaron a aumentar en poco más de 90 días de manera exponencial y 1 de cada 2 pacientes internados tiene menos de 60 años.

¿Cuáles son las variantes que están en la Argentina?

En el país ya se detectaron casos de las cepas de Reino Unido, Manaos, Río de Janeiro y California (variante CAL.20C), sin nexo epidemiológico ni contacto estrecho con viajeros, de 297 muestras de personas infectadas por SARS-CoV-2 residentes en la Ciudad de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires. Sin antecedentes de viaje al exterior, se detectaron 16 casos de la cepa de Reino Unido (13 de CABA y 3 del GBA oeste), 9 casos de la cepa Manaos procedente de Brasil (6 en Córdoba y 3 en CABA). Además, en 35 pacientes se confirmó la identificación de la variante P.2, de Río de Janeiro.

La vigilancia activa de estas variantes fue realizada por el Consorcio Argentino de Genómica de SARS-CoV-2, a través de los nodos de secuenciación del Laboratorio de Virología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez (CABA), del Laboratorio UGB-INTA (Castelar) y el Laboratorio Central de la Ciudad de Córdoba.

Es importante destacar que en caso de que se presente un aumento en la frecuencia de detección de la cepa inglesa en las próximas semanas, podría convertirse en la variante dominante de las nuevas infecciones como sucedió en Estados Unidos y en países de Europa.

Fuente: TN

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