Atlético Tucumán volvió a empatar y sigue sin ganar en el Apertura

El “Decano” igualó 1-1 ante Huracán en el Monumental José Fierro por la tercera fecha del torneo. Atlético Tucumán mostró un buen inicio, pero volvió a diluirse con el correr de los minutos y continúa sin sumar de a tres en 2026.
Deportes01 de febrero de 2026Bajo la Lupa NoticiasBajo la Lupa Noticias

Atlético Tucumán sigue sin poder ganar en 2026. Por la tercera fecha del torneo Apertura, el “Decano” empató 1-1 con Huracán en el Monumental José Fierro y continúa sin sumar de a tres en lo que va del año. Leandro Díaz Jordy Caicedo, ambos de penal, marcaron los goles de la noche.

El desarrollo del partido tuvo una tónica ya conocida. El equipo de Hugo Colace arrancó mejor, con presión alta, dominio territorial y control del ritmo ante el conjunto dirigido por Diego Martínez. En los primeros 20 minutos, el entrenador ganó la batalla táctica: pese a los intentos del "Globo" por salir jugando y tomar el protagonismo, Atlético generó cuatro aproximaciones al arco rival que, sin transformarse en situaciones claras, evidenciaron su superioridad y la intención de asumir el rol principal.

Pero, como en fechas anteriores, esa superioridad inicial se fue diluyendo. Atlético comenzó intenso, con buen volumen de juego y presencia en campo rival, pero con el correr de los minutos se desdibujó. Perdió la pelota con rapidez, dejó de pensar las jugadas y, en consecuencia, dejó de lastimar. No pareció un problema físico, sino más bien una desconexión colectiva, una pérdida de concentración que volvió a pasarle factura.

Cuando el “Decano” entra en ese bucle, los jugadores parecen limitarse a habitar el campo de juego. Corren, pero sin un propósito claro; piden la pelota, pero sin saber qué hacer con ella. El equipo se pincha, las acciones pierden sentido y Atlético deja de jugar bien. Y lo sufre.

Huracán aprovechó ese desconcierto para respirar y, en algunos pasajes, estuvo cerca de ponerse en ventaja. Sin embargo, cuando el primer tiempo se apagaba, un penal a Nicolás Laméndola tras una buena acción individual de Ignacio Galván le dio a Atlético una oportunidad inmejorable para abrir el marcador.

Leandro Díaz tuvo entonces una chance de redención ante su gente. Tomó la pelota que Ezequiel Ham custodió para él, como si le cediera algo más que un penal: una decisión. Cuando se paró frente a los doce pasos, el José Fierro ya no rugía; murmuraba. Pesaba la memoria reciente. Díaz lo sabía: errar no era solo fallar un remate, era exponerse al veredicto inmediato de la tribuna. Solo un loco podría no sentirlo. Ejecutó con firmeza, casi con bronca. La pelota viajó sin dudas y besó la red. El festejo fue contenido, un grito ahogado: el alivio de quien tenía más para perder que para ganar y cumplió.

El 1-0 parecía ofrecer el escenario ideal para que Atlético calmara la ansiedad y manejara el partido. Pero no fue así. Un penal innecesario del propio Galván le permitió a Jordy Caicedo empatar el encuentro. El delantero no falló, marcó su tercer gol en el campeonato y devolvió todo a foja cero.

A partir de allí, Atlético volvió a desdibujarse. Su principal vía ofensiva fueron las proyecciones de Gabriel Compagnucci por derecha, con centros que no encontraron destino en las cabezas de Díaz ni de Gabriel Abeldaño. El “Decano” volvió a lamentar las oportunidades desperdiciadas y la incapacidad para capitalizar el protagonismo en puntos.

Fuente: La Gaceta

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