
“Nuestra mayor riqueza es lo que hemos recibido solidariamente” reflexionó Monseñor Díaz en la Jornada Mundial de los Pobres
Bajo la Lupa NoticiasEl pasado domingo se celebró la 8ª Jornada Mundial de los Pobres, un evento que convocó a fieles y miembros de la comunidad en torno a una misa presidida por el Monseñor José Antonio Díaz. Con la presencia del Hogar de Ancianos, el Monseñor ofreció una homilía centrada en la pobreza, entendida no solo desde lo material, sino también desde una perspectiva existencial y humana.
Durante su mensaje, Monseñor Díaz subrayó que "nuestra pobreza es existencial, todos nacemos pobres y carentes". Reflexionó sobre cómo el ser humano, a diferencia de otras especies, requiere de la ayuda de otros desde el momento de su nacimiento, lo que fomenta la solidaridad como un rasgo esencial de nuestra naturaleza.

En un llamado a la empatía y la acción solidaria, destacó: "Nuestra mayor riqueza es lo que hemos recibido solidariamente de otros, y nuestra mayor pobreza es no reconocerlo". Asimismo, señaló la insensibilidad que a menudo surge cuando olvidamos las manos que nos ayudaron en nuestra vulnerabilidad inicial, enfatizando que el individualismo y la indiferencia erosionan nuestra humanidad.
En el contexto argentino, Díaz abordó la pobreza crónica, no solo como un problema socioeconómico, sino como una carencia de valores que limita la solidaridad. "El dinero no es nuestra verdadera riqueza. La solución a nuestros problemas pasa por el encuentro, el diálogo y el reconocimiento de la dignidad del otro, especialmente de quien más lo necesita", afirmó.
El Monseñor también destacó la importancia de los gestos concretos como forma de evangelización, señalando que la limosna, si no está acompañada de un encuentro genuino, puede deshumanizar en lugar de dignificar. Invitó a la comunidad a involucrarse de manera más profunda con los necesitados, afirmando: "El servicio a los más necesitados es servicio a Dios, y ese es nuestro mayor tesoro".
Finalmente, alentó a los fieles a no desalentarse en su labor solidaria, recordando el ejemplo de San Lorenzo, quien consideraba a los pobres como el verdadero tesoro de la Iglesia. "Seremos juzgados en el amor, pero un amor concreto", concluyó, exhortando a que la solidaridad sea la carta de presentación ante Dios y el motivo para abrir las puertas del cielo.
Con estas palabras, Monseñor Díaz dejó un mensaje de esperanza y compromiso, invitando a reflexionar sobre el valor de la solidaridad en la construcción de una sociedad más justa y humana.




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