Final abierto con el cero a favor

Deportes 06 de enero de 2021 Por Bajo la Lupa
Boca no pudo hacer valer el peso de la Bombonera -esta vez sin público- y empató con Santos el partido de ida de las semifinales de la Copa. Por lo menos no le conviertieron goles. El miércoles que viene, en el estadio Vila Belmiro, la revancha.
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No hay local ni visitante. No hay Bombonera que tiemble ni lata, tampoco Vila Belmiro que hierva. En la nueva normalidad del fútbol con tribunas vacías e hinchadas virtuales, en la que los visitantes subieron el porcentaje de victorias, la teoría vigente del fútbol a la que adhiere Miguel Russo es más que nunca esa que recita de memoria que "son 180 minutos". Sin importar donde son los primeros 90 y donde son los segundos 90. Así que Boca, si quiere meterse en la final y soñar con la esquiva séptima Copa Libertadores de su historia, deberá ir a buscar la clasificación en Brasil. La épica. Una vez más. Una victoria o un empate con los goles. Para ir frente al ganador de la otra semifinal.

Como si la goleada que sufrió River hubiera servido de lección, Boca planteó un partido en el que priorizó no asumir riesgos frente a los peligrosos delanteros rivales, tratando de estar encima de la pelota, presionar, que su rival no esté cómodo. Al menos mientras le dieron las piernas. Menos Tevez, el resto detrás de la línea de la pelota, incluso Soldano.

La atención estuvo puesta en Marinho por el sector de Fabra y en Lucas Braga por el lado de Jara. Y en Soteldo, suelto, con movilidad, difícil de rastrear, dolor de cabeza para Capaldo en varios momentos del primer tiempo.

Así, Boca cerró los caminos, no quiso dejar campo libre para los rapiditos del rival, obligando a probar desde afuera. Sin la salida clara y segura de Campuzano, con las opciones de pase tapadas, el equipo de Russo muchas veces terminó con un pelotazo largo. Pero el arma de Boca es otra. No es la posesión, no es el ataque en bloque, si es lo que se le reclama erróneamente.

Al primer corte, a los 8 minutos, Villa salió disparado, se asoció con Tevez y terminó con un remate en el travesaño que luego fue anulado por una fina posición adelantada. Y repitió a los 22, asociándose Tevez-Villa-Salvio.

La fórmula parecía ser esa. Entre el colombiano por un lado y Salvio por el otro, los dos conectando rápido con un Tevez lúcido desde el inicio.

Pero después de un comienzo con buenas decisiones en ofensiva, Santos ajustó marcas y sumó posesión y Boca empezó a equivocarse. Muchas pérdidas de Salvio, Villa equivocándose mal a la hora del último pase. Y eso le quitó peso al equipo, peligro en el arco rival.

En el arranque del segundo tiempo, Boca encontró algunos espacios, pero los aprovechó a medias. Sin poder finalizar las jugadas, se quedó en aproximaciones. Una de Salvio, otra de Tevez. Pero fue una ilusión que se diluyó muy rápido.

El cambio de Cardona por el Pulpo González, de poca participación en el juego y en la marca, buscó darle juego y conducción a Boca. Pero el desequilibrio que provocó su ingreso de doble 5 llevó a Russo a reacomodar con el ingreso de  Buffarini al lateral para que Jara fuera el medio. Porque en esos minutos de desconcierto, Marinho y Kaio Jorge exigieron a Andrada.

Y con el reajuste del DT, Cardona dio muestra de su calidad, con un buen pase a Abila y Fabra armó una linda jugada sobre el final que Jara terminó con un remate desviado. Pero no mucho más.

Con el empate sin goles, se define de visitante. A favor de Boca, cualquier empate en Brasil con goles, lo clasificará a la final única del 30 de enero en el Maracaná de Río de Janeiro.

Fuente: Olé

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