Boca finalista de la Copa de la Superliga

Deportes 26 de mayo de 2019 Por
Lisandro López convirtió el único gol de la serie en el segundo tiempo: el conjunto dirigido por Gustavo Alfaro irá por el segundo título de su era frente a Tigre, el próximo domingo, en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba
2940581w740

Un mes después de haber ganado la Supercopa Argentina , Boca va a jugar el próximo domingo otra final, la de esta Copa de la Superliga que vino a rellenar un hueco en los desquiciados calendarios del fútbol argentino. A Boca lo espera en Córdoba un Tigre empeñado en desmentir su descenso con un fútbol tan atractivo como ambicioso.

Este Boca no tiene tantas luces, saca mejores resultados que calificaciones futbolísticas. Gustavo Alfaro dice que la seguidilla de resultados positivos es necesaria para robustecer la confianza y, a partir de ahí, crecer en el juego, materia que el equipo sigue adeudando.

Hay soluciones que no se vislumbran y que de repente surgen en un minuto como caídas del cielo. Boca era superado por Argentinos y le daba amplia razón a las palabras dichas en la semana por Carlos Tevez , que reconoció que el equipo se debía una mejoría futbolística que frente a Argentinos tampoco se producía. Pero llegaron los dos minutos mágicos para el conjunto de Alfaro. El volante Romero, que tenía una producción interesante, le fue fuerte abajo a Mas estando amonestado por haber agarrado a Nández en el primer tiempo. La imprudencia le costó la segunda tarjeta amarilla y la expulsión.

2940578w740

Diego Dabove intentó rearmar inmediatamente la zona media con el ingreso del volante Montero por el delantero Spinelli. No le dio tiempo a acomodarse a Argentinos. Boca armó una de las pocas jugadas con varios pases seguidos por el frente de ataque, hasta que el enganche y centro de Zárate dio con el cabezazo al gol de Lisandro López, que le ganó en el salto a Elías Gómez. Boca volvía a hacer un gol por la Copa de la Superliga después de más de tres partidos y medio (337 minutos para ser más exactos).

El aliento que bajaba de las tribunas a cada rato se interrumpía por el fastidio de un mal pase, el lamento de una ocasión desperdiciada o la inquietud porque Argentinos se animaba y ponía en apuros a la defensa. El primer tiempo de Boca fue una moneda al aire, el de un equipo inconexo, desparejo, con escaso control del juego y expuesto a los imponderables.

Argentinos no se intimidó. Entre los 5 y 15 minutos ejerció un dominio acentuado, se hizo dueño del mediocampo, adelantó las líneas y llegó con centros cruzados. Había mucho trabajo para los zagueros López e Izquierdoz, y Andrada veía invadido su espacio aéreo.

Boca no jugaba con la tensión y compenetración del que está a un paso de una final. Demasiado impreciso, futbolistas que se miraban y hablaban sin entenderse, obligados a correr hacia atrás porque Argentinos escalaba y ganaba metros, con Alexis MacAllister en la conducción, el apoyo criterioso de Romero y un acompañamiento colectivo más sincronizado que el del rival. A Argentinos le faltaba un punto de inventiva y profundidad en el área local.

De tan adelantado, el Bicho puso a su última línea casi en la mitad de la cancha. Una actitud arriesgada que exige minimizar los errores para no sufrir. Esta parte del plan no la tuvo tan ajustada, porque algunas pérdidas le dieron a Boca la posibilidad de la nada. Pavón adelantó la pelota cuando estaba para definir ante Chaves y Benedetto, tras un balón que le quedó por un choque entre Torren y Quintana, siguió enemistado con el gol con un remate desviado en lo que fue la ocasión más clara de gol en la primera etapa.

Argentinos también contestaba con una situación en la que Spinelli se demoró ante Andrada y con un cabezazo de MacAllister que salió desviado. El partido, más que bien jugado, era emotivo porque se sucedían las situaciones de gol.

Argentinos no capituló ni con 10 jugadores. Y hasta tuvo a favor el mismo escenario que Boca, el de una expulsión rival y la ocasión inmediata de gol. Marcone se fue por una dura entrada a Francis MacAllister y en la acción siguiente, un cabezazo cerca del área chica de Sandoval fue a las manos de Andrada. Argentinos perdonó y Boca también despilfarró con un Benedetto que sigue desenfocado ante el arco.

Sin grandes méritos, más allá de la seguridad que desprende el triángulo defensivo Andrada-López-Izquierdoz, Boca sigue adelante. Tiene por delante otra final, hace valer algunos aciertos y no sucumbe a sus imperfecciones.

Boletín de noticias