Día mundial de la Tierra: el planeta es uno y finito

Espectaculo 22 de abril de 2019 Por
No resulta novedoso afirmar que, al ritmo actual de crecimiento económico mundial, los recursos naturales no van a tardar en agostarse o, al menos, escasear.
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Estamos transitando un momento en el que hay que diversificar la fuente de aprovisionamiento de recursos para la producción, siendo inevitable la consecuente reducción de sus extracciones directas considerando su finitud. La escasez puede conllevar un aumento en los costos de exploración, prospección y producción; aumento que sería trasladado evidentemente a los consumidores y/o al Estado, pagadores finales de los costos del paradigma de consumo irresponsable y desenfrenado vigente.

La tecnología e innovación pueden paliar, en el corto plazo, este aumento de los costos, pero los recursos naturales serán siempre limitados. Es muy difícil imaginar la idea de un crecimiento sostenido si se basa exclusivamente en la explotación y utilización de recursos que son finitos, al menos a escala humana.

Estamos viviendo una transición hacia un nuevo paradigma de desarrollo.
El planeta Tierra tiene una velocidad de renovación de sus recursos infinitamente más lenta que la propia vida humana y hasta del ser humano como especie en la mayoría de los casos. Así, podemos pensar que al petróleo o al gas que demoraron millones de años en generarse, los consumimos en unos pocos días generando electricidad, motorizando los medios de transporte, fabricando plásticos, etc. Algo similar ocurre con los minerales. A los depósitos de metales y sales que la Tierra demoró de miles a millones de años en formar tal como nosotros los conocemos, los explotamos, industrializamos y utilizamos en inmensos volúmenes en pocos días y no siempre conscientemente.

El uso de los recursos naturales es indispensable para nuestro progreso, pero debe hacerse de una manera responsable y siendo conscientes de las consecuencias de nuestras acciones. No se trata de detener toda obra u actividad económica para conservar la Tierra intacta y ser como éramos hace unos 40.000 años en los inicios de nuestra especie, sino más bien de optimizar al máximo los volúmenes que se extraen.

Los recursos naturales serán siempre limitados.
La gestión integral de los recursos involucra el conocimiento técnico sobre los recursos naturales, los diferentes actores públicos y privados de la sociedad, el espacio en el que se desarrollan nuestras actividades y sus impactos y el tiempo de variación de la oferta y demanda de recursos. La gestión integral es compleja, pero asegura no solo su acceso equitativo a toda la población para su bienestar y desarrollo sino también la salud de nuestra Tierra y todos los otros habitantes con los que la compartimos.

A los depósitos de metales y sales que la Tierra demoró de miles a millones de años en formar, los explotamos, industrializamos y utilizamos en pocos días y no siempre conscientemente.
Por donde se lo mire, el paradigma de desarrollo que ha imperado durante los últimos 200 o 250 años, desde la revolución industrial hasta nuestros días, más temprano que tarde, perderá su sustentabilidad por el simple agotamiento de los recursos sobre los que se basa. La sostenibilidad del desarrollo humano, de la que cada vez se habla más, incorpora a la noción de sustentabilidad la variable temporal, asumiendo que no sólo el sistema debe ser sustentable hoy, sino, además debe ser sostenible en el tiempo sin comprometer el desarrollo de las futuras generaciones.

No se trata de ser apocalíptico, tampoco de negar la realidad. Estamos viviendo una transición hacia un nuevo paradigma de desarrollo, desde uno centrado totalmente en el ser humano y en satisfacer sus necesidades sin importar a qué precio, hacia otro en donde nosotros nos vemos como un componente más de la Tierra y comprendemos que un daño irreversible en cualquiera de ellos terminará por impactarnos a nosotros también. Un desarrollo sostenible integra la cuestión social, económica y ambiental, sin perjuicio de ninguna de ellas, en favor de todas e integrándonos como humanidad a un ciclo mayor que se llama Tierra y del que todavía nos queda mucho por comprender y conocer.

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