"Los primeros años de gobierno serán difíciles porque recibiremos una economía diezmada y un escenario internacional poco fácil"

Política 10 de septiembre de 2019 Por
El candidato a presidente del Frente de Todos Alberto Fernandez además aseguró que "no hay ninguna posibilidad de que me convenzan de reformar la Constitución".
ALBERTO F

El candidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, descartó que su espacio político pueda impulsar una reforma de la Constitución si resulta electo en octubre. "No hay ninguna posibilidad de que me convenzan de que hay que reformar la Constitución", sostuvo Fernández.

"Cuando Cristina (Kirchner) habla de un 'nuevo orden' se refiere a la idea de generar otros compromisos políticos", explicó Fernández en una entrevista con Joaquín Morales Solá en TN.

Recién llegado de una gira por algunos países europeos, el candidato del Frente de Todos dijo que le fue "muy bien" porque mantuvo "muy buenas reuniones con el presidente de España (Pedro Sánchez) y con el Primer Ministro de Portugal (António Costa)".
 
En esa línea, destacó las coincidencias políticas con Sánchez y reveló que el mandatario español le dio "todo su apoyo" y le transmitió la "tranquilidad" de que ayudarán a la Argentina en su relación con el Fondo Monetario Internacional.

Luego, consultado sobre la posibilidad de que las tensiones internas entre los distintos espacios que conforman el Frente de Todos generen problemas de gobernabilidad, Fernández aseguró que tanto él, como Cristina, Sergio Massa y otros líderes, "han aprendido" de las lecciones del pasado.

"Tenemos una oportunidad única que no podemos desperdiciar en términos de expectativas sociales", explicó. Sin embargo, aclaró que "los primeros años van a ser difíciles" porque recibirán una economía "diezmada y un escenario internacional poco fácil".

Fernández comparó la situación actual con la de 2003 y recordó que si bien Néstor Kirchner no tenía un programa económico, todas las medidas seguían cinco reglas: buscar el equilibrio fiscal, el superávit comercial, un tipo de cambio competitivo, el aumento de las reservas y el desendeudamiento.

"Ahora, lo primero que tenemos que hacer es parar la pelota para durante los primero 180 días poder recomponer los salarios sin que se dispare la inflación (como consecuencia de la puja distributiva)", dijo.
Y agregó: "Es una convocatoria a todos los sectores. Espero mañana (miércoles) poder hablar con el presidente de la UIA. Y estoy viajando a Tucumán para asumir allí un compromiso expreso con la industria. Para mí la industria es central en la Argentina del futuro. Hay que volver a poner a la industria en marcha. Tenemos que hacer un acuerdo con los industriales, con el campo y con los que trabajan".

Pero aclaró que no piensa privilegiar la industria sobre el campo porque "los dos son muy importantes". "Yo tengo que ayudar al campo a que exporte y a que ganen mercados, no son mis enemigos, sino mis socios", agregó en relación a la capacidad de ese sector para generar divisas para la economía.

A su vez, Fernández propuso encarar el desafío económico "sin dogmatismos" porque justamente eso fue, a su entender, lo que llevó al gobierno actual al fracaso: "Una vez me dijo Danielo Astori, el ministro de Economía uruguayo,  me dijo que manejar nuestros países es como un taller mecánico, para desarmar un carburador no se usa siempre la misma llave. No hay una regla para resolver los problemas de nuestras economías. Hay momentos para ser liberal y otros para ser más keynesiano".

Respecto a la inflación, que muchos consideran el principal problema de la economía argentina, subrayó que quedó demostrado que la emisión monetaria no es la única variable determinante: "En la argentina hay un nivel de concentración de la economía muy peligroso. Por ejemplo, la industria láctea está en manos de dos granes empresas. Lo que hay que generar es más competencia, no se trata de desguazar ni expropiar ni nada.
Pero nunca investigamos si en esa concentración están las causas de la inflación. Es algo que se insinuó en época de cristina pero no se profundizó".

Por otro lado, con claro tono conciliador -algo mantuvo a lo largo de toda la entrevista- el candidato más votado en las PASO adelantó que cerrará la grieta para que los adversarios políticos puedan "defender cosas distintas de un modo civilizado". Como ejemplo, señaló que a pesar de pensar diferente le contestó a Mauricio Macri cada vez que el presidente del escribió.

No obstante, al igual que cada vez que le preguntan por sus conversaciones con el presidente, buscó marcar distancia y aclaró que no fue consultado sobre las medidas que se tomaron. "Solo me avisaron que iban a salir ciertas medidas. Yo la única observación que hice fue que después del 'reperfilamiento' de la deuda me parecía necesario tomar alguna medida para evitar la fuga de los depósitos, para lo cual le propuse un feriado bancario. En esos días se fugaron 3 mil millones de dólares y el domingo siguiente tomaron medidas", explicó.

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