Monseñor José Díaz: “Debemos escuchar y atender a los mas necesitados, a los marginados y excluidos"

Locales 07 de septiembre de 2021 Por María Brigida Figueroa
El Obispo de la Diócesis de la Santísima Concepción exhortó a prestarnos atención, a detenernos y escuchar atentamente, superando esa “sordera” que no nos permite escuchar a Dios y al hermano.

Guiado por la Palabra de Dios de este domingo, el Obispo comenzó reflexionando sobre “cómo la profecía de Isaías se cumple en Jesús en el momento que cura a una persona sorda que apenas podía hablar, haciendo gestos muy significativos, como llevarlo aparte, poner los dedos en sus oídos, tocar su lengua con su saliva, mirar al cielo, suspirar y expresar “Efata” es decir: ábrete!”. Predicó con voz pausada, aunque firme.

Reflexionó que aquella profecía que luego cumple Jesús, son: “Signos del poder divino de Jesús que vino a salvarnos y sanarnos en el cuerpo y en el alma”.

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A partir de este signo elocuente de Jesús, el Obispo se refirió a “otro tipo de sordera y mudez que no nos permiten escuchar a Dios y a los hermanos y tampoco proclamar la Palabra de Dios” advirtió. Y exhortó a prestarnos atención, a detenernos y escuchar atentamente. “La distracción de la cultura mediática no nos permite darnos cuenta ni , con quiénes estamos y compartimos”, enfatizó.

Guiado por la Carta de Santiago, orientó la atención sobre la necesidad de “escuchar y atender a los mas necesitados, los que están marginados y excluidos, superando la tentación de valorar a las personas por su apariencia o los bienes que posee” señaló.

Finalmente, -y una vez más- con expresión de cercanía hacia la grey que pastorea, exhortó a “cultivar en la vida cotidiana gestos sencillos de prestarnos atención, tales como agradecimiento o la simple pregunta de cómo estás?.  

Sintetizó que debemos practicar “gestos sencillos, pero profundamente humanizantes”, frase que resume la necesidad de la cercanía hacia los demás.

Al finalizar la celebración de la Eucaristia, y luego de la bendición final, saludó a los fieles que aún se le acercan para conocerlo y recibir su gesto de cercanía. A pesar del protocolo, del barbijo y la distancia, se notó su característica empatía al hablar con la gente. 

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