El tic de Cristina, la mala noticia para Hebe y la sonrisa de Lázaro: cómo se vivió por dentro la primera audiencia del juicio por Vialidad

Política 22 de mayo de 2019 Por
En la sala hubo mucho nerviosismo y tensión en una audiencia donde los acusados hablaron con sus gestos. Ubicaciones estratégicas y planteos de último minuto.
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Cuando Cristina Kirchner ingresó a la sala AMIA en los tribunales de Comodoro Py, el calor era incesante y molestaba a jueces, acusados, abogados, familiares y amigos de los sentados en el banquillo.

La expresidenta, junto a su abogado Carlos Beraldi, se acomodó en el fondo de la sala, una ubicación que la resguardó de las cámaras de los celulares de los periodistas distribuidos en la parte superior del salón. Estaba a tan solo metros del empresario Lázaro Báez y del exministro de Planificación Federal, Julio De Vido, quienes se sentaron juntos. El resultado fue una foto casi inédita que este martes recorre el mundo.

Antes del inicio de la lectura de las acusaciones, el abogado Maximiliano Rusconi, que representa a De Vido, intentó presentar los planteos de nulidad antes de que se lean las acusaciones, lo que provocó el malestar del presidente del Tribunal Oral y Federal N°2: "No me interrumpa", lanzó Jorge Gorini.

Cristina, De Vido, Báez y José López -que se sentó a unas cuantas butacas de distancia- junto a funcionarios de vialidad nacional, están acusados de direccionar 51 contratos de obra pública a favor del empresario, entre 2003 y 2015 por un más de $46.000 millones.

A Cristina se la observó algo molesta al principio de la audiencia. Se acomodaba el pelo y dialogaba constantemente con su abogado. Incluso, durante buena parte de las lecturas, utilizó su celular. En las pantallas de la sala podía observarse como la expresidenta movía una y otra vez su dedo índice sobre su smartphone.

Detrás de ella, buena parte de quienes se acercaron para manifestarle su apoyo: Estela de Carlotto, Hebe de Bonafini, ex funcionarios, dirigentes sindicales, integrantes de diferentes espacios del peronismo y hasta el periodista Horacio Verbitsky.

La titular de Madres de Plaza de Mayo recibió durante la audiencia una noticia que complicó su frente judicial: la causa "Sueños Compartidos" se elevó a juicio tras ocho años. Se trata del expediente en el que se investigó el desvío de $200 millones en fondos que debían ir a parar a la construcción de viviendas sociales, delito por el que también se encuentra en la mira Sergio Schocklender.

 

Tanto Lázaro como De Vido escucharon con atención las acusaciones en su contra. El empresario siempre miró al frente, con rostro rígido y serio. En el expediente consta que el dueño de Austral Construcciones no solo recibió millonarios contratos de obra pública, sino beneficios tales como adelantos de fondos, numerosas redeterminaciones de precios y, al terminar el gobierno de la expresidenta, fue el único empresario que había cobrado la totalidad de los convenios. Pero sólo se rió -con una mueca algo pícara- cuando dijeron que era socio de Cristina Kirchner.

Tras más de dos horas de lectura, antes de las 15, la expresidenta se retiró de la sala y unos minutos después el tribunal pospuso hasta la próxima audiencia la lectura de las acusaciones pendientes. El abogado Rusconi insistió en plantear su nulidad pero no tuvo éxito: la historia continuará la semana siguiente.

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