Hace 25 años, Nelson Mandela se convertía en el primer presidente negro de Sudáfrica

Mundo 10 de mayo de 2019 Por
El 10 de mayo de 1994, juraba el puesto y cambiaba la historia.
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Un mismo 10 de mayo, pero hace 25 años, vientos de cambio y esperanza soplaban en Sudáfrica. Después de haber pasado 27 años en la cárcel por luchar contra el régimen racista del apartheid, Nelson Mandela se convertía oficialmente en el primer presidente negro de su país.

El apartheid, que oficializó la dominación de la minoría blanca, fue instaurado en 1948 por el Partido nacional e institucionaliza una segregación racialpracticada desde el siglo 17 por los primeros colonos holandeses, y luego por los británicos. En 1990, Mandela fue liberado y se abolieron las últimas leyes racistas. Comenzó entonces una una lenta y violenta transición democrática, donde blancos y negros eran asesinados en sangrientos atentados, que culminó con la victoria de Mandela en las primeras elecciones multiraciales.

"Hoy, todos nosotros, por nuestra presencia aquí y por nuestras celebraciones en otras partes de nuestro país y del mundo, conferimos gloria y esperanza a la recién nacida libertad. De la experiencia de un desastre humano extraordinario que duró demasiado tiempo, debe nacer una sociedad de la que toda la humanidad esté orgullosa".

 

Con estas palabras tomaba posesión del cargo el recién elegido presidente de Sudáfrica, Nelson Rolihlahla Mandela, que había hecho campaña con el lema “el elegido del pueblo”.

Hijo de un rey5cd47c4413033_000_ARP1528750

 
Mandela era el hijo de un rey Xhosa y fue educado en la cultura “real”, encaminado a dirigir a su tribu. Nació el 18 de julio de 1918, en Mvezo, un pequeño pueblo de 300 habitantes. Pero este apasionado de boxeo, que veía en el pugilismo un deporte “igualitario”, deseaba más. Se inscribió en la única universidad que admitía a negros en la carrera de Derecho pero pronto se topó con la injusticia del sistema y fue expulsado por participar de una huelga estudiantil.

Entonces se fue para Johannesburgo, donde se graduó de la carrera de derecho en 1942. Para mantenerse, encontró trabajo como guardia en una mina de oro y fue testigo de primera mano de la injusticia y la discriminación que sufrían los negros.

Poco después, abrió un estudio de abogados donde proporciona consejos legales prácticamente gratuitos a negros que, de otra manera, no hubieran tenido ningún tipo de representación legal y comenzó su lucha acérrima contra el apartheid.

Mandela, cuando era un joven abogado. Foto: AFP.
Durante esta época entra en contacto con Walter Sisulu un activista contra el apartheid y dirigente del Congreso Nacional Africano (CNA). En 1948 funda, junto con Oliver Tambo, las juventudes del partido. Ese mismo año, el Partido Nacionalista Unificado (PNU), que presenta una propuesta para ampliar y extremar las medidas raciales, ganó las elecciones generales en las que los negros tenían prohibido votar.

Las políticas del PNU limitan todavía más los derechos civiles de los sudafricanos negros. Las llamadas “Pass Laws” regulaban los espacios en los que podían vivir y trabajar los sudafricanos negros. En 1960, El Congreso Nacional Africano y el Congreso Panafricano (PAC) llamaron a manifestarse contra estas imposiciones.

Estas protestas acabaron en un baño de sangre en la localidad de Shaperville. La policía abrió fuego contra los manifestantes y mató a 69 personas. Poco después, el Gobierno ilegalizó el ANC y el PAC. Ese mismo año, Mandela fue detenido por primera vez.

MNelson Mandela, durante la campaña que lo llevó a convertirse en presidente de Sudáfrica. Foto: AFP.
Poco después, abandonó la idea de resistencia pacífica por la lucha armada y pasa a la clandestinidad. En 1962, a su vuelta de diferentes viajes, fue detenido por abandonar ilegalmente el país y lo condenaron a cinco años de prisión.

Durante los dos años siguientes tiene lugar el Juicio de Rivonia, en el que Mandela, junto con otros compañeros, fueron juzgados por un intento de acabar con el Gobierno y las leyes del apartheid. En 1964 lo condenaron a cadena perpetua.

Mandela, en la celda que ocupó en la cárcel de Robben Island.
Se convirtió en el famoso preso 466/64 de la cárcel de la isla de Robben, donde durante 18 años ocupó una celda de celda de 2,4 X 2,1 metros y realizó trabajos forzados en una cantera de cal. Ante la presión internacional, el Gobierno lo trasladó a otra prisión, donde mejoran sus condiciones de reclusión.

A partir de 1986 comienzan las negociaciones para liberar a Madiba. El 11 de febrero de 1990 se anunció al mundo que Nelson Mandela, tras 27 años encarcelado, iba a recobrar la libertad, apesar de las protestas de la extrema derecha y racista.

Mandela salió de la cárcel con el puño en alto y agarrado de la mano con su esposa. Foto: AFP.
Mandela salió con el puño en alto y de la mano de su mujer, Winnie, en una imagen icónica. Tenía 71 años y estaba más determinado que nunca a cambiar su país.

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En 1991, Mandela asume el cargo de presidente del CNA por aclamación y comenzó a llenar estadios para presentar sus propuestas. El Nobel de la Paz que recibe en 1993 le dio aún más peso.

El 26 de abril de 1994 se celebran las primeras lecciones libres del país. Sin restricciones por color,clase o género. Más de 20 millones de personas votaron por primera vez e hicieron larguísimas filas. Después de más de tres siglos, la opresión blanca caía bajo el peso de la democracia: Mandela había sido elegido presidente con casi el 63% de los votos.

“Esto es, para todos los sudafricanos, una ocasión inolvidable. Es la realización de las esperanzas y sueños que hemos abrigado durante décadas. Los sueños de una Sudáfrica que representa a todos los sudafricanos, el comienzo de una nueva era”, dijo Madiba tras votar por primera vez.

“¡Por fin somos libres!” exclamó tras la confirmación de los resultados electorales, el 2 de mayo de 1990. Su victoria era la victoria de todo un pueblo.


Una semana después, Mandela juró el cargo en el que permaneció hasta 1999, cuando decidió retirarse de la política. El expresidente falleció en 2013, con 95 años de edad, y fue llorado por el mundo entero.

Un cuarto de siglo después del fin del apartheid, la desigualdades y la corrupción persisten en la nación "arco iris" soñada por Mandela. Sudáfrica se ha convertido en "uno de los países más desiguales del mundo", según el Banco Mundial.

Pese a la emergencia de una clase media, 20% de los hogares negros viven en una extrema pobreza contra 2,9% de los hogares blancos, según el Instituto sudafricano de relaciones entre razas (IRR). Mientras nunca se terminói de llevar a cabo una redistribución de las tierras, que siguen en manos de los granjeros blancos.