Tiger Woods: la leyenda sigue vigente

Deportes 15 de abril de 2019 Por
Tras 11 años, el golfista volvió a ganar un Grande.
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Cuando tomó por primera vez los palos de golf, 40 años atrás, Tiger Woods (43 años) estaba aferrándose a su destino de ídolo de ese deporte. Y precozmente ratificó ese halo. Con 15 años ya había sido campeón del Internacional Optimist Junior, torneo que alcanzó en seis ocasiones. En 1991 ganó el primero de sus tres Campeonatos Nacionales de aficionados en categoría juvenil. A los 16 años debutó en un abierto de profesionales: el Open de Los Ángeles. Antes de cumplir los 20 celebró tres US Amateurs consecutivos. En 1996 se hizo profesional, y a los tres meses ya contaba con dos torneos del PGA Tour estadounidense. No había cumplido los 22 cuando se calzó su primer saco verde, al ganar el tradicional torneo de Augusta -se convirtió en el golfista más joven en ganar un Master, con la mayor diferencia de golpes (12) y el marcador más bajo (270, -18)-. Luego precisaría de otras cuatro perchas para colgar las chaquetas que conquistó en 2001, en 2002, en 2005... y ayer-.

A partir de los albores de los 90, Woods protagonizó un vertiginoso ascenso, que trascendió las fronteras del golf y que le permitió convertirse en una máquina recaudadora, merced de sus contratos publicitarios. Aun con altibajos, el éxito y la fama parecieron no tener fin durante casi dos décadas.

A fines de 2009, a días de cumplir 34 años, Woods anunció ante la prensa que se retiraba del golf por tiempo indefinido. Según argumentó, debía solucionar problemas en su matrimonio, originados a partir de que saltaron a la luz frecuentes infidelidades suyas, descubiertas a raíz de un accidente automovilístico ese año. Debido a esto, su situación económica se vino a pique, ya que marcas y firmas que lo patrocinaban le retiraron el apoyo. Un año antes, en 2008, había ganado su último grande -US Open-, hasta ayer.

A todo esto se le había sumado la eclosión de una serie de lesiones, que venían anunciándose desde tiempo antes: debió someterse a una operación para extraerse un tumor benigno de su rodilla izquierda, problema que venía arrastrando desde hacía casi tres lustros; también se sometió a múltiples operaciones de espalda, a una artroscopía, y se lesionó el ligamento cruzado anterior.

El renacido

En rigor de verdad, nunca dejó de competir, salvo lapsos esporádicos. Sus resultados, sin embargo, distaban mucho de los que se había habituado a festejar.

Pero ayer todo cambió. Woods “resucitó” su leyenda. “Me levantaré a las 3.45 y estaré preparado”, dijo tras la jornada del sábado. Y se impuso en forma soberbia en la edición 2019 del Masters de golf de Augusta, uno de los Majors del PGA Tour. El californiano logró su 15° título en Grandes. Cerró con 275 golpes (-13), tras una ronda decisiva de 70 (seis birdies y cuatro bogeys). Aventajó por la mínima a sus escoltas, los también estadounidenses Dustin Johnson, Brooks Koepka y Xander Schauffele (276, -12).

En la jornada decisiva, Woods compartió duelo estelar con el italiano Francesco Molinari; pero el golfista de moda el año pasado cedió doble-bogey en los hoyos 12 y 15. El californiano volvió a ceder el bogey en el hoyo 5, pero tras ocho hoyos ya miraba a un golpe a Molinari. Los birdies en el 13, 15 y 16 pusieron arriba a un Woods que enfiló sin pestañear la recta final hacia su quinto saco verde.

Ayer, el “Tigre” reabrió su carrera contra Jack Nicklaus (seis Masters, 18 Grandes). De momento, recupera los tiempos gloriosos. “No sé lo que hice, sólo grité, significa todo para mí. El año pasado tuve suerte sólo por poder jugar”, dijo, antes de vestir de verde. (DPA-Télam-Especial)

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