Rusia eliminó a España en los penales

Deportes 02 de julio de 2018 Por
Los dirigidos por Fernando Hierro se despidieron de la cita mundialista. Ígor Akinféev le tapó los remates de Iago Aspas y Koke.
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Cuando España más necesitaba de su juego de toque ante la anfitriona Rusia en los octavos de final del Mundial, Isco Alarcón, el mago de la Roja, sacó a relucir toda la panoplia de trucos técnicos, pero la defensa rusa hizo estéril su recital. 

Con un 74% de posesión de la pelota, durante los 120 minutos de juego, el partido se convirtió en el hábitat natural del jugador malagueño, pero la falta de definición condenó a la Roja, que cayó en los penales por 4-3, tras el empate final (1-1).

Isco comenzó pegado a la banda izquierda, pero pronto se sacó el corsé para moverse por toda la zona atacante: en un costado, en el otro, en el centro, más arriba o más abajo, los defensas rusos no podían asignarle una marca específica.

Cuando España parecía atascada ante el doble muro planteado por Stanislav Cherchesov, Isco bajaba a la medular para iniciar jugada o esperaba en la zona de tres cuartos para tratar de dar un pase a un compañero con el que romper la defensa rusa.

Controles, fintas, regates y un sombrero 

Pero no solo era un espectáculo ver a Isco moverse por toda la cancha. El malagueño dejó detalles técnicos que hicieron levantarse a los aficionados del Luzhniki Stadium: un regate por aquí, una finta por allá, un control inverosímil o un sombrerito. El 22 sacó a relucir todo su muestrario.

Con la apertura del marcador de los españoles, con un gol en contra del defensa Sergey Ignasevich (11), España acentuó la posesión del balón y la figura de Isco se hizo aún más omnipresente, debido a que David Silva estaba más desconectado de lo habitual, Marco Asensio no podía sacar provecho de su velocidad y Andrés Iniesta se había quedado en el banquillo.

Isco no solo destacó en labores ofensivas, sino que en alguna ocasión acompañó al lateral ruso cuando este se reincorporaba y en otras presionó bien a la defensa rival para robar rápidamente el balón.

El empate ruso, de penal transformado por Artem Dzyuba poco antes del descanso (41), no varió la dinámica del encuentro e Isco hasta se atrevió a probarlo de lejos en vista de las dificultades por superar el muro ruso.

Tras la pausa, Isco siguió probándolo y tras superar con el enésimo regate a Ilya Kutepov, el lateral derecho ruso tuvo que sujetarle, una acción por la que vio tarjeta amarilla (54).

Socio de Iniesta 

Con la entrada de Iniesta al minuto 68 (por un desaparecido David Silva), Isco encontró su media naranja en el juego asociativo y a punto estuvo España de evitar la prórroga en una jugada que inició Isco, abrió a la banda para Jordi Alba, su centro lo mató Iago Aspas con el pecho y el disparo de Iniesta pegado al palo lo sacó Igor Akinfeev con una gran estirada (84).

Pese a que el partido fue decayendo a medida que el tiempo avanzaba y a España le costaba cada vez más encontrar algún hueco, Isco no dejó de pedir la pelota, consciente que era uno de los pocos que podía saltarse el guion del partido.

Con el cansancio acumulado, los delanteros españoles cada vez estaban más estáticos y era complicado darles un buen balón para poder definir.

Tras acabar igualados los 120 minutos, el pase se decidió en los penales. Isco no lanzó ninguno de los cinco disparos de la Roja. Koke y Aspas fallaron los suyos y dejaron en nada la actuación del malagueño.