Hospital de Niños: cirugía inédita le cambió la vida a un chico de 15 años

Salud 15 de junio de 2018 Por
La semana pasada, el otorrinolaringólogo del hospital del Niño Jesús Gustavo Gandur realizó una miringoplastía para corregir la perforación en la membrana timpánica de un paciente de 15 años mediante la colocación de un injerto, lo cual impide que se produzca una pérdida auditiva.

El tímpano es la membrana que delimita el oído externo y el oído medio, y vibra cuando las ondas sonoras lo golpean. Cuando está dañado o tiene una perforación, la capacidad auditiva de la persona se puede reducir y las probabilidades de sufrir infecciones en esa zona aumentan considerablemente, sobre todo cuando una persona esta congestionada.

“Desde que se comenzó a utilizar la endoscopia en las patologías del oído se profundizaron los estudios de este sector del cuerpo, permitiendo llegar a lugares que con un microscopio común no se podía”, dijo Gandur, quien además contó que lo más importante de esta intervención es la reducción del tiempo de cirugía y la recuperación e internación, ya que "al otro día el paciente está en su casa".

“En la cirugía tradicional se realiza una incisión mucho más grande, hay que despegar la oreja, entrar por detrás y hacer incisiones muy amplias, lo cual necesita un tiempo de evolución posquirúrgica mayor, duele más, el paciente se siente más incómodo; en cambio con esta técnica endoscópica existen menores riegos y es menos traumático para el oído y para el niño, ya que no se realizan grandes incisiones retroauriculares. Se trata de una incisión de 2 centímetros del fascia musculo temporal, se realiza un desbridamiento de los bordes de la perforación y finalmente se coloca el injerto, tras lo cual se suele rellenar el oído con material hemostático reabsorbible”, detalló Gandur.

El caso

Rodrigo Gramajo está en cuarto año del colegio y sueña con ser ingeniero. Desde chiquito sufría de manera recurrente fuerte dolores y hasta supuración en sus oídos, a causa de una otitis media crónica simple que derivó en la perforación timpánica de sus oídos, además de la dolencia que le significaba, y tuvo pérdida gradual de la audición.

Desde el primer mes de vida empezó con las frecuentes visitas a los especialistas. “Desde muy chico sufrió con el dolor, la supuración y las aspiraciones. Pasamos por muchos médicos pero ninguno daba con el diagnóstico. Hasta que llegamos al doctor Gandur, quien desde el primer momento cambió esas aspiraciones con medicación y comenzó de a poco a mejorar el estilo de vida de Rodrigo”, contó Verónica Villagra, madre del paciente.

Después de un tiempo de tratamiento, a sus 9 años, Rodrigo tuvo su primera intervención quirúrgica de manera tradicional, y recuerda el proceso quirúrgico y el posoperatorio como traumáticos y dolorosos. Pero a la vez muchas cosas en su vida cambiaron, los dolores redujeron y las infecciones de oídos eran menos frecuentes.

“A los 11 años le realizaron una nueva cirugía tradicional del otro oído. Esto mejoró notablemente su salud. Junto a eso también su estado de ánimo y su confianza porque era un niño que tenía muchos miedos, muy introvertido”, recordó Villagra.

La semana anterior Rodrigo fue una vez más intervenido, pero esta vez con una técnica totalmente diferente a las que conocía.