Libres, pero de la frontera para allá

Nacionales 26 de marzo de 2016
Ayer la Justicia de Brasil ordenó liberar a los cuatro jugadores presos desde el 11 de marzo, y también a los tres privados de su libertad luego de abordar un avión para regresar a la Argentina. Denuncian “ensañamiento” con ellos por “extranjeros”.
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Poco después del mediodía, recuperaron la libertad los cuatro rugbiers argentinos detenidos desde hacía 15 días en la cárcel de Bangú, mientras que los tres que habían sido ingresados a ella el jueves por la tarde –tras ser bajados del avión en el que estaban por regresar a Buenos Aires– permanecían allí, a la espera de que se subsanaran errores formales que demoraron el cumplimiento del hábeas corpus para su liberación. De todos modo, ninguno de los siete deportistas podrá regresa de inmediato a Argentina, por disposición de la justicia de Brasil, que les requirió establecer domicilio en ese país y presentarse ante el tribunal cada tres meses mientras dure el proceso.

“No está claro en qué fecha podrían volver, porque es el plazo de lo que tarde el proceso. Por eso nosotros pedimos que mientras se lleve adelante el proceso los chicos puedan estar en Argentina, y presentarse ante la justicia brasileña cuando los requieran. No son delincuentes, van a cumplir”, dijo a este diario el capitán del equipo Los Cedros, Fernando Migliardi. El capitán añadió que uno de los jugadores es padre de una niña pequeña, y que todos “son profesionales” y tienen trabajos a los que están faltando desde que el viaje de pre temporada derivó en un conflicto judicial.

En tanto, el entrenador del equipo señaló que hay evidencias para sostener la inocencia de los jugadores acusados por la agresión sufrida el 11 de marzo por un policía de civil, que resultó con fractura de maxilar y pérdida de una pieza dentaria. “No pasó lo que la Justicia dice, porque cuatro de los siete involucrados estaban afuera del bar en el momento de la pelea”, aseguró el entrenador Pablo Di Niso. “Un quinto estaba en otro sector, y los dos restantes participaron de una pelea con dos jóvenes que no son el policía que dice que fue herido. Fue una pelea mano a mano con otros dos”, detalló.

Por otra parte, añadió, “está acreditado que el que participó de la pelea con el policía (herido) es otro de los integrantes del plantel que ya está en Buenos Aires y ofreció su testimonio para que sea incorporado en la causa”. Di Niso también advirtió que, en el expediente judicial, consta un video de 40 minutos registrado por las cámaras del interior del bar: en él se aprecia cómo se generó y desarrolló la pelea. De acuerdo con el entrenador, aunque ese video exculpa a los deportistas de Los Cedros, la justicia brasileña lo desestimó. Desde Río de Janeiro, Agustín, el hermano de Ignacio Iturraspe, uno de los deportistas liberados ayer, evaluó que hay “ensañamiento” con los jugadores de Los Cedros por ser “extranjeros”. “Han querido agarrar a alguien y tranquilizar a la Policía, porque está metiendo mucha presionó”, señaló el joven. Además, subrayó, “directamente los ingresaron a una de las cárceles más peligrosas de Brasil sin prueba alguna”.

Ayer por la tarde, mientras los cuatro rugbiers ya liberados aguardaban en el hotel que recuperaran la libertad sus otros tres compañeros, socios del club Los Cedros, familiares y amigos de los retenidos en Brasil realizaron un banderazo en el club para pedir por ellos. En su perfil de Facebook (el mismo que utiliza para publicar comunicados y actualizar la información sobre el caso), la institución posteó fotos de jóvenes con carteles que rezaban “#InjusticiaEnBrasil”, “#LiberenALos7”, “No son 7, somos todos”.

Los liberados ayer poco después del mediodía fueron Adrián Augusto Di Donato, Hernán Gabriel González y Tomás Fernández Garay, a quienes poco después se sumó Patricio Velázquez. Todos ellos habían permanecido las dos semanas anteriores en el Complejo Penitenciario de Gericinó, en Bangú, en las afueras de Río de Janeiro. “Un auto del consulado argentino los llevó hasta Río de Janeiro. Los otros tres chicos, según entiendo, están saliendo entre hoy y mañana”, explicó a Página/12 el capitán Migliardi, en referencia a ayer (viernes) y hoy. Los tres que fueron encarcelados a última hora del jueves quedaron en medio de una confusión de actuaciones judiciales: “hay una suerte de competencia entre jueces. Un juez les había dado el hábeas corpus para volver a Argentina a los tres chicos que no habían estado encarcelados. Pero los bajaron del avión por orden de una jueza, que desconocía esa medida. Anoche (por la noche del jueves) presentaron otro hábeas corpus al juzgado de turno, para que liberen a los cuatro encarcelados, y además hicieron una extensión para que liberaran a los otros tres, que fueron encarcelados después”.

Los tres rugbiers bajados del avión por orden judicial fueron trasladados al mismo penal de Bangú donde se encontraban sus compañeros. Estuvieron “en celdas enfrentadas”; no llegaron a verse pero sí “se escucharon”, contó Migliardi.

Ayer al final de la tarde, los jugadores ya liberados se comunicaron con el capitán. “Estaban bien, comiendo, al lado de la pileta del hotel. Me contaron lo que vivieron. Es para escribir un libro. ‘Lo peor que nos pudo haber pasado, algo invivible’, me dijeron”, dijo Migliardi. No denunciaron haber recibido malos tratos en el Complejo Penitenciario, pero sí en la comisaría, la noche en que fueron detenidos. “El día de la detención, en la comisaría, los agarraron a garrotazos, primero; segundo, los encerraron en una celda de 2 por 2 sin agua, oscura, donde estuvieron 11, 12 horas encerrados, incomunicados, no podían ni ir al baño”.

Ayer, en un comunicado de la Comisión Directiva posteado en su perfil oficial de Facebook, el Club Los Cedros señaló que “de algunas pruebas presentadas en las actuaciones judiciales surge que hubo provocaciones a nuestros socios del club por parte de asistentes al bar en donde sucedieron los acontecimientos”, y advirtió que en el boliche Palaphita Kitch, del barrio Gavea, “no había personal policial ni militares vestidos o que se identificaran como tales”. Además, aseguró que “durante las dos semanas que (los jugadores) estuvieron en prisión, la justicia no obró con la premura necesaria para resolver su situación”, e insistió en que “las detenciones (...) resultan excesivas en relación a los hechos que se investigan”.

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